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PINTURAS DE FRANCISCO DE GOYA |
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Tratamiento de emergencia |
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Los trabajos han tenido como fin la
neutralización de los deterioros que se estaban produciendo en las pinturas
de la cúpula. Al mismo tiempo, se ha realizado una cartografía de los
deterioros más importantes que aparecen sobre las pinturas murales. También
se han realizado pruebas de desalación y fijación, tanto de morteros como de
película pictórica, con vistas a ir configurando la metodología con que se
tendrá que realizar la necesaria intervención de consolidación y
restauración de las pinturas. Al mismo tiempo, y para determinar el
desarrollo de la superficie de las pinturas sobre la cúpula, se tomaron las
mediciones ortogonales de 36 puntos en el espacio de la misma.
Las pinturas están realizadas al fresco y terminadas en seco. Las intervenciones realizadas con posterioridad, algunas aparentemente realizadas con un criterio más bien pictórico, parece que se han extendido, a modo de veladura, sobre la superficie original, debiéndose de realizar, por tanto, un detallado estudio de investigación estratigráfica para localizar y definir estos posibles repintes y elaborar un criterio correcto de intervención sobre ellos. El estrato pictórico tiene como soporte una estructura de ladrillo que mediante aproximación de hileras va componiendo la estructura abovedada; por el trasdós de la bóveda es posible apreciar como esta estructura tiene además inserta unas nervaduras de ladrillo que refuerzan y consolidan la cúpula. La base de preparación consta de dos capas de mortero, una gruesa (arriccio), de unos 20 mm aproximados, que rasa la superficie de ladrillo y crea una superficie homogénea sobre la que se extendió la segunda capa de preparación (intonaco), de unos 6 mm de grosor, dispuesta en jornadas, y que es la encargada de recibir la pintura al fresco.
ESTADO DE CONSERVACIÓN El estado de conservación en que se encontraban las pinturas de la bóveda es semejante en toda su extensión, a excepción de las áreas definidas por las actuales filtraciones de humedad. El soporte aparece con grandes grietas, tanto verticales como horizontales, aparentemente estabilizadas. Todas las grietas son consecuencia de antiguos movimientos estructurales que hoy, al parecer, ya están corregidos, encontrándose las grietas selladas con mortero y reintegradas. No obstante, en algunas de ellas observamos un ligero movimiento, posiblemente de dilatación, desde los años ochenta. Algunas grietas están selladas con silicona y luego retocadas. Consecuencia de antiguas intervenciones sobre el soporte mural, y como intento de sujeción de las grietas, se situaron, a modo de lañas, grandes tornillos desde el reverso, que posteriormente se sujetaron con enormes tuercas por debajo de la superficie original. Estas tuercas se taparon con un fragmento de cerámica y un estuco de cera y resina de pino que posteriormente se retocó. En las áreas donde se han extendido las filtraciones encontramos el soporte muy húmedo, prácticamente saturado de agua en toda su extensión. Los morteros constitutivos de la base de preparación se encontraban con exfoliaciones generalizadas en toda su superficie, algunos con grave peligro de desprendimiento. Los movimientos sufridos por las grietas han acentuado este hecho en algunas áreas. Las zonas de filtraciones presentan exfoliaciones en grado máximo, con sulfataciones del material que han ocasionado su expansión y dilatación. Toda la zona se encuentra saturada de sales que disgregan el arriccio y empujan y desprenden el intonaco, como consecuencia de las criptoeflorescencias.
En las áreas principalmente afectadas por las filtraciones -recordemos que los procesos de humedad se han ido desarrollando durante tiempo- aparecía sobre la superficie un estrato grueso de sales solubles. El estrato de sales comenzaba en las capas internas de los morteros, saturándose en la superficie, donde había ocasionado la desintegración o fractura de la capa de color, en las áreas donde el problema era más acuciante, las sales hacían flotar la capa pictórica, mezclándose con ésta, y haciendo que la misma no tuviera más asiento que ese estrato salino. Esta circunstancia se complicaba con la condición húmeda en que se encontraba todo el muro Empapelado de protección. La intervención de empapelado, ha tenido como fin evitar el desprendimiento continuado de fragmentos pictóricos. La circunstancia de humedad con que se encontraban las pinturas, y la necesidad de no entorpecer la evaporación del agua y el fenómeno de emigración de sales hacia la superficie que se va a producir en el lento secado, ha condicionado esta intervención de protección. Así, se optó por que el empapelado se realizase a base de tiras de papel japonés, procurando ocupar el menor espacio posible, y facilitar así la evaporación de la humedad. El adhesivo utilizado fue una resina acrílica disuelta en acetona al 10%.
Consolidación y fijación de la capa pictórica. En las áreas afectadas por exfoliaciones o desintegraciones de la capa pictórica, se desarrolló un tratamiento consistente en la consolidación y fijación de la misma. Como consolidante de la capa pictórica se empleó una resina acrílica disuelta en un disolvente orgánico. (Paraloid B-72 al 5% en disolvente nitro)
San Lorenzo
Segmento de la cúpula
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