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PINTURA MURAL DE LA
BÓVEDA EN EL ÁBSIDE |
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Organismo
convocante: Dirección General de Bienes Culturales, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía |
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En la ciudad de Porcuna, enclavada al oeste de la provincia de Jaén, se
halla una de las obras más desconocidas del artista cordobés Julio Romero de
Torres. Situadas en las capillas laterales y en el ábside de la parroquia de
Nuestra Señora de la Asunción, fueron realizadas en 1905. Al poco de ser concluidas, las obras eran ocultadas por sendos retablos que durante la Guerra Civil española fueron destruidos y las pinturas estuvieron a punto de ser picadas pero se ocultaron bajo una capa de pintura. Una vez concluida la guerra fueron repuestos nuevos retablos en el lugar de los anteriormente existentes. . La escasa producción de pintura mural del autor y su singularidad, hacen que la obra deba ser especialmente considerada dentro del catálogo artístico de uno de los más interesantes representantes del modernismo español. TÉCNICA DE EJECUCIÓN La bóveda del ábside esta construida mediante una viguería de madera cerrada por camones de madera, sobre la que se aplicó un estrato general de yeso, que rasó la superficie y otro más fino de yeso y cal, de unos 8 mm de grosor donde se asentó la pintura realizada al óleo. ESTADO DE CONSERVACIÓN Está determinado por la patología sufrida en el edificio y también, en menor medida, por el deterioro debido al envejecimiento natural de los materiales. La dilatación y contracción producida por la humedad ha ocasionado grietas y la exfoliación del material de agarre entre los camones, el soporte de madera ha sufrido pudrición blanca. Debido al asentamiento del edificio, se ha producido una profunda grieta longitudinal que cruza la edificación, y que se hace más notoria en el ábside, ocasionando un área muy precaria de exfoliaciones de la base de preparación. Los morteros que componen la
base de preparación se encuentran disgregados estructuralmente, sobre todo
en las áreas en donde los yesos han sufrido la acción del agua,
apareciendo curiosas deformaciones en forma de pompas, debidas a
emigraciones de sales (sulfatos) a la superficie que han dilatado y
deformado el material. El óleo, es un material impermeable que no permite
la transpiración del muro, por lo que los procesos de humedad en los muros
tienen consecuencias catastróficas para las pinturas. La superficie presenta un estrato de polvo y suciedad que cubre las pinturas, absorbida por los poros de la pared, que ha dibujado sobre la pintura los camones de madera de los que consta el soporte. TRATAMIENTOS El criterio de intervención es el de recuperar el espacio mural con una intervención que ponga nuevamente de manifiesto el colorido y los valores formales de las pinturas, integrando los espacios originales del conjunto decorativo. Así, en primer lugar, eliminaremos los estratos de polvo y todos aquellos elementos ajenos a la superficie original; respetando la patina natural que el tiempo ha conformado sobre las pinturas. Seguidamente se consolidarán y fijarán todos los estratos compositivos de las pinturas, reponiendo los repellados y enfoscados perdidos que interrumpen la decoración y que son estimables de reconstruir con un material homogéneo. Por último la decoración y su articulación con la arquitectura exigirá una intervención de reintegración del color en las áreas perdidas. La reintegración pictórica que valoramos necesaria, tendrá como fin la unificación óptica de los espacios originales y su comprensión por parte del espectador, realizado con un método discernible a corta distancia.
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