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RETABLO MAYOR DE SAN PEDRO, IGLESIA PARROQUIAL DE HUELVA. |
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Organismo convocante:
Obispado
de Huelva y la
Consejería de Cultura, Junta de Andalucía |
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La estructura del retablo adosada a la pared del
testero, se ha hecho a base de piezas de madera ensambladas sirviendo de
marco y sujeción de las esculturas. Se trata de un retablo autoportante
reforzada su estructura por 26 vigas o travesaños empotrados El retablo en general se encuentra en mal estado en lo referente a la solidez de gran parte de la estructura de madera encontrándose sujeta provisionalmente por diversos puntales y travesaños colocados conforme la necesidad especialmente en la zona del ático, también se encuentra debilitada la madera por el ataque de insectos xilófagos. Conserva casi todos los elementos del conjunto, a excepción de algunas piezas arquitectónicas, como columnas y fragmentos de entablamentos y de numerosas pequeñas partes de la decoración vegetal tallada y de las molduras, aunque eso sí, está cargado de numerosas piezas desajustadas, sueltas o movidas.
En las áreas superiores, la bóveda está en muy mal
estado observándose huellas de filtraciones de agua y que las nervaduras
están apuntaladas apoyándose en el retablo para evitar su desplome.
Se detecta la presencia de un ataque biológico general en numerosos elementos especialmente localizados en la zona inferior y posterior del retablo, en algunos casos con bastante profusión como por ejemplo en los travesaños. La película pictórica (policromía y dorados) presenta una fina red de craqueladuras en forma reticular, localizada fundamentalmente alrededor de las faltas. Varía su tamaño y frecuencia según el reparto de las tensiones. En estas zonas la policromía se halla suelta, con pérdidas, los bordes levantados y algunas partes están a punto de desprenderse. Están localizadas principalmente en las aristas de los volúmenes y en las superficies redondeadas de los dorados. Los bordes de las grietas y juntas de la madera, presentan el mismo desperfecto
Existen infinidad de clavos y sobre todo, agujeros de
clavos que seguramente fueron consecuencia de la repetida colocación y
desmontaje de telas, como se observa en muchas zonas principalmente del
centro del retablo, La desinsectación curativa y preventiva se realiza en la zona posterior del retablo y en las áreas sin policromar, aplicada con brocha y, en las zonas carcomidas, por medio de inyecciones. Aprovechando el desmontaje de las piezas se colocan éstas en cámara estanca con el desinsectante. Se utiliza un desinsectante probado en cuya composición entran la diclofluanida con permetrina.
La limpieza se realiza de forma gradual y selectiva,
guardando siempre un margen de seguridad que nos permita salvaguardar las
capas de veladuras, tan delicados a la hora de la limpieza por estar
compuestos, en muchos casos, por aglutinantes similares a los que componen
los barnices a eliminar. El relleno de las faltas de base de preparación y policromía, se realiza únicamente en aquellos sitios donde la falta perturbe la visión del conjunto, por hallarse en un lugar dominante de la representación. La reposición de aparejos se realiza con sulfato de calcio hidratado, preparado a la manera tradicional con fenol como conservante. Las lagunas estucadas de mayor tamaño se resolverán con el método del "tratteggio" (finas líneas paralelas), punteado o tinta neutra, según el caso, diferenciando así la reposición del original, perceptible a corta distancia. Se emplean materiales estables y reversibles, acuarelas y pigmentos al barniz.
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