|
RETABLO DE SANTA BÁRBARA |
|
Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía |
|
El retablo está constituido por 15 pinturas
sobre tabla y 15 esculturas de bulto dispuestas en la estructura
arquitectónica gótica, construida a base de piezas de madera
ensambladas, pegadas y clavadas, sirviendo de marco y sujeción a las
pinturas y a las esculturas que conforman el programa iconográfico de la
obra. La arquitectura decorativa fue primorosamente tallada con filigranas y mazonerías de calados, resultando una decoración riquísima y muy variada
característica del gótico, dentro de la simetría de algunos de sus
elementos. Las esculturas fueron talladas en un bloque de madera añadiendo piezas encoladas para completar los volúmenes más sobresalientes (manos, pliegues exteriores y atributos). Algunas de las esculturas se hallan ahuecadas en la zona posterior: Santa Ana Triple, Santa Lucía y Santa Apolonia, observándose las huellas de las gubias y las azuelas que se utilizaron como herramientas de desbastado. Los seis paisajes del sotobanco fueron realizados en dos tablas con tres pinturas cada una, reforzadas por el marco de encuadre de cada pintura. La Misa de San Gregorio, se formó con un panel de cinco tablas encoladas que actualmente presenta un engatillado móvil colocado por “Juan Sánchez de Cristo” según consta en una inscripción a lápiz sobre el mismo, posiblemente en los años sesenta por sus características. En la parte posterior, reforzando el conjunto, se halla un armazón de madera que abarca todo el retablo excepto los guardapolvos, que van clavados al borde externo. Este armazón se compone de ocho elementos verticales o pies derechos, de sección cuadrada, que recorren por parejas la zona posterior de los pilares, unidos transversalmente por vigas distribuidas en distintos niveles formando un entramado. Todo el conjunto conforma un sistema estructural que descansa parcialmente sobre el armazón de la predela y sus ocho nichos, a través de las vigas superior e inferior, decoradas con molduras doradas. La parte restante del esfuerzo es absorbida por 26 tirantes de madera, de sección rectangular algo inferior a la de los pies derechos, que están sólidamente empotrados en los mechinales del muro. En lo más alto del entramado se han colocado adicionalmente dos largas escarpias de hierro forjado, también empotradas al muro, que trabajan como elementos contra el vuelco.
El ensamblaje fue realizado con cajas y espigas y a junta viva, reforzado en muchos casos con clavos de hierro forjado, especialmente en las molduras, cresterías y tablas. Se aprecian clavos con cabeza redonda y en forma de “ala de mosca”. Algunas zonas del interior de las cresterías de remate del retablo, están reforzadas con tiras de cáñamo encolado. La zona posterior de las pequeñas hornacinas de la predela está totalmente cubierta con tela encolada y estucada. Cada guardapolvo está constituido por 4 tablas largas, siendo más anchas las que dan al retablo que las externas y a su vez, más largas las dos inferiores que las dos superiores. Los ensambles encolados longitudinalmente son a junta viva, siendo de acabado perfecto; sólo en algunas zonas y en la unión de las mitades inferior con la superior, se utilizó un encañamado como refuerzo de la junta. Además, para evitar cualquier otra deformación, se añadieron dos barrotes fijos longitudinales, encolados y clavados. Existe sin embargo un ligero alabeado de cada guardapolvo, de idéntico giro en cada uno y algo más abierto en la parte superior del lado izquierdo, apreciándose esto a simple vista por la inclinación del canto exterior.
La arquitectura dorada del
retablo, las tablas de los guardapolvos, la Misa de San Gregorio y
las esculturas están realizados en madera de cedro; el armazón estructural y
los tirantes que soportan el retablo son de madera de pino de excelente
calidad con alto contenido de resina. La estructura arquitectónica del retablo fue dorada al agua sobre una capa de arcilla roja aglutinada con cola animal (bol) sobre el yeso, adhiriendo posteriormente las hojas metálicas, oro o plata. Los fondos de las hornacinas y del Calvario, así como las vestiduras de las imágenes están primorosamente decorados con diversas técnicas: estofado, cincelado sobre oro, corladuras sobre oro y sobre plata y brocados aplicados. Esta última es una técnica en relieve muy laboriosa importada de Flandes y es uno de los pocos ejemplos que existen en Andalucía. Se logra introduciendo - en un molde con el motivo decorativo - una lámina de estaño, rellenándolo a presión con una pasta de cera-resina; una vez extraída del molde se aplica sobre la superficie a decorar, dorándola y superponiéndole la policromía simulando un brocado en relieve, de aquí su nombre. Las encarnaciones o zonas desnudas de la piel en las esculturas, fueron policromadas al óleo o al temple graso. Las vestiduras nos muestran una amplia gama de diseños decorativos vegetales. Algunos son geométricos, reservados para los cuellos, para los santos de la predela y para delimitar cenefas. Cada tela presenta un dibujo distinto, a veces enriquecidos con motivos aplicados, no solo de brocados, como ocurre con la orla de la túnica de Santa Apolonia, que presenta aplicaciones de supuestas joyas a base de relieve en el estuco con la incrustación de un cristal en el centro o las pequeñas flores de pasta dorada salpicando el manto de la misma santa. Las pinturas sobre tabla de los guardapolvos y la predela, fueron pintadas al óleo con detalles dorados como los nombres de los santos en el nimbo y el fileteado de las vestiduras, siendo especialmente notable la decoración de las vestiduras minuciosamente cinceladas de la Misa de San Gregorio. ESTADO DE CONSERVACIÓN
El retablo se encontraba en buen estado en lo referente
a la solidez de la estructura de madera y a que conservaba la mayor parte de
los elementos del conjunto. Los mayores problemas radicaban en la gruesa
capa oscura, que cubría la totalidad de la superficie, constituida por humo
de velas, suciedad y barnices oxidados, además de la presencia de múltiples
repintes, fundamentalmente en las vestiduras de las esculturas, realizados
con temple al huevo y barnizados con clara de huevo, uno de los materiales
más difíciles de eliminar por su insolubilización con el tiempo. La madera
muestra un ataque biológico generalizado de carcoma Anobium punctatum,
así como gran cantidad de piezas de madera de la arquitectura sueltas y a
punto de desprenderse, algunas sujetas con alambres y cuerdas para evitar su
irremediable pérdida, junto con la falta de numerosas de ellas,
especialmente de pequeño formato. Así mismo faltan algunos dedos de las
figuras de la Virgen del Calvario, de San Gregorio, San
Marcos y de Santa Lucía, las manos derechas de San Agustín
e izquierda de San Marcos, parte de los atributos de Santa Lucía
y de las tenazas de Santa Apolonia. Los dedos índice de Santa
Bárbara y pulgar de la Virgen del Calvario, se encontraron dentro
del escombro de tierra y cascotes que se hallaba detrás del retablo y que se
había acumulado a través de los siglos. La acumulación existente de cascotes, tierra, fragmentos de madera y piedras en la zona posterior del retablo dio como resultado la retirada de 14 sacos de obra.. Se eliminaron casi todos los repintes existentes, descubriendo los restos de la policromía original que, aunque deteriorada, tenía mucho más dignidad que la gruesa capa de pintura que tenía encima. Por ejemplo donde había brocados aplicados, quedaba la huella de la forma decorativa floral que lo componía, con algunos restos del relieve de lámina de estaño dorada. Donde había corlas quedaba el bol rojo con restos de la hoja metálica. Se respetó la repolicromía de las encarnaciones de las esculturas, ya que está perfectamente realizada y se encuentra en muy buen estado No fue necesario desmontar los guardapolvos ya que el mayor problema que tenían era su unión con la estructura del retablo por medio de unos pocos clavos que, al estar colocados cerca del canto interior, no soportaban correctamente el peso, sufriendo además el esfuerzo del movimiento de giro durante la limpieza, lo que provocó grietas en la madera y desgaste en los orificios de los clavos, con peligro de desplome de la pieza. Esto se solucionó por medio de la colocación de cuatro piezas rectangulares de madera dura, atornilladas y adaptadas especialmente al contorno formado por los pies derechos de la estructura posterior del retablo y el ángulo que presentan los guardapolvos, consiguiendo así descargar buena parte del peso y evitar los esfuerzos del giro.
Así mismo se reconstruyeron las dos grandes cresterías doradas de la calle central siguiendo los criterios de reversibilidad -se desmontan quitando 3 tornillos- e identificación con respecto al original, añadiéndoles una inscripción con el año de la restauración. Una crestería está situada encima de la escena del Calvario (0,37 x 1,20 x 0,29 m.) y la otra es la superior, de las dos que rematan la hornacina de Santa Bárbara (0,51 x 1,20 x 0,20 m.) basándonos para esta última en la fotografía de 1924.
Se utilizó madera de cedro en todas las piezas, excepto en las cadenetas vegetales doradas de los marcos de las hornacinas mayores y las pequeñas flores rectangulares que decoran la zona inferior de la predela. Estas fueron reproducidas con pasta madera de dos componentes en moldes de silicona. Todas las reposiciones de la estructura arquitectónica se doraron al agua con hojas de oro fino de 23,5 quilates sobre bol rojo y para diferenciarlas del original, se hizo un estarcido sobre la superficie con pigmentos al barniz color sombra.
|